El río Jerte es el corazón geográfico y vital de Plasencia. A lo largo de los siglos, ha moldeado su paisaje y su historia, actuando como una espina dorsal en torno a la cual la ciudad ha crecido y prosperado. Los puentes que lo cruzan no son meras estructuras de paso; son las arterias que conectan sus barrios, sus gentes y sus épocas.